El Señor ha bendecido este Ministerio por 45 años. A través de personas como usted, Él nos ha permitido compartir el evangelio en todo el mundo. Pero la tarea aún está inconclusa.

 

Nosotros seremos testigos mientras cumplamos su última instrucción de poner a Jesús como nuestra primera prioridad:
"... ustedes serán testigos de mí en Jerusalén, y en toda Judea y Samaria, y hasta el fin de la tierra" (Hechos 1:8).

Todavía hay multitudes en todo el mundo que necesitan escuchar diez palabras que cambian la vida — "Cristo murió por nuestros pecados y resucitó de la muerte."

Nunca lo olvides. Todas las personas que conozcas van a vivir para siempre. La única pregunta es en dónde. Dios puede usarlo para hacer la diferencia, compartiendo el evangelio con ellos.