En la foto de arriba: el director de ministerios hispanos Armando Zuniga habla con una pareja que ha estado casada por 67 años.

Nota del editor: el siguiente informe dando la Gloria a Dios viene de Armando Zuniga.


¡Qué tremendo fin de semana de renovación y entrenamiento en Fort Lauderdale! Gracias por sus oraciones.

Al llegar a un lugar, nunca sé en qué está trabajando Dios, pero sé con certeza que ha estado trabajando en el corazón de muchas personas alrededor de una pequeña congregación local en el norte de Miami. Llegué el viernes por la tarde y conocí al pastor David Leiva, de origen salvadoreño y su esposa Judy cubana. Ambos trabajan con una pequeña pero creciente Iglesia. El viernes por la noche empecé con un taller para parejas, de nombre “Compartiendo Juntos”. Teníamos alrededor de 30 personas presentes.  Asombrado por una pareja que ha estado casada por 67 años, que llegaron a aprender sobre el matrimonio de todos modos. Me sentía un poco apenado por eso, y dije ¿quién soy yo para enseñarles sobre el matrimonio? Pero eran tan receptivos a los mensajes y al final vinieron a mí y me alentaron grandemente. Me dijeron que le llevara este mensaje del Evangelio a mucha gente y estarían orando para que yo pudiera llevar este entrenamiento a Cuba, ambos de origen cubano. Fue una gran afirmación para mí, que lo que Dios ha puesto en mi corazón va en la dirección correcta.

El sábado por la mañana enseñé un seminario de evangelismo, fue emotivo, y fue emocionante. Me encanta activar a los creyentes y empoderarlos para trabajar juntos por la gran Comisión. Tuvimos una gran asistencia, dos de ellos eran profesores del Instituto Bíblico, les encantó el seminario y me alentaron grandemente. Miami tiene una población muy diversa de hispanos de toda Centro América, Sur América y El Caribe.

¡Yo, era el único mexicano en la habitación! Estoy muy emocionado de que alrededor de 50 personas aprendieron a compartir el Evangelio de una manera clara y sencilla. Podría decir que muchos en la audiencia nunca han compartido el Evangelio, y algunos de ellos no entendían la fe salvadora, hice una pausa en el seminario para hacer un llamamiento para que pusieran su confianza en Cristo.

El domingo por la mañana tuve la oportunidad de predicar, un sermón evangelístico. El pastor, me dijo que había estado invitando a su hermana durante años a la iglesia, ella no es creyente, en el pasado sólo había asistido a la iglesia para ocasiones especiales, pero siempre se retiraba antes del sermón. El domingo se quedó para el sermón, el pastor estaba tan emocionado de ver a su hermana quedarse y escuchar la palabra de Dios.

El domingo por la noche enseñé otras tres horas para completar el seminario matrimonial. En la audiencia había una pareja, son doctores de Perú, no creyentes, nunca habían llegado a esa iglesia, pero fueron invitados por un amigo del pastor. Pude compartir el Evangelio con ellos, estaban muy emocionados al final del seminario.

Finalmente hablé sobre cómo lidiar con la ira, la resolución de conflictos, la confianza y el perdón, es un momento especial en el que puedo compartir mi historia y animar a otros a perdonar y buscar el perdón. Muchos en el público se emocionan mucho, ya que están lidiando con situaciones difíciles y heridas pasadas. Siempre, hago una pausa y oro con ellos, siempre hay tantas lágrimas de emoción como se dan cuenta de lo importante que es el perdón para ellos. Esta sesión libera a muchos de ellos, es una de mis partes favoritas del seminario por que las parejas aprenden a ver que Cristo debe ser el centro de una relación.

Regrese, increíblemente animado al ver cómo Dios está trabajando en tantas personas yo sólo soy un mensajero dedicado a servir a un Dios de amor y restauración. Pido a Dios que nos abra más puertas para llevar el mensaje de esperanza a muchas personas más.